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July 02 40 AÑOS (NARRATIVA)Poca era la luz que dejaba entrar la ranura de la ventana. Despacio para no tropezar con nada me acerqué hasta ella y con cuidado forcé las oxidadas bisagras que terminaron por ceder. La luz hizo brillar el crucifijo de plata ennegrecida que había colgado encima del cabezal de la cama. El colchón enrollado sobre los rojizos muelles, el baúl de los secretos, aquella enorme percha que en los días de tormenta perturbaba mi sueño y el caballo que ya no podía balancear sus estropeadas patas. Todo estaba tal como lo recordaba, solo el verde moho que cubría las paredes, el polvo que tapaba hasta el dibujo de las baldosas, hacían pensar que también el tiempo había pasado por aquella habitación. El resto de la casa mantenía su lucha particular con las termitas, la humedad y el tiempo. Las vigas de gruesa madera resistían en lo alto sujetando el agujereado tejado. A medida que recorría los pasillos y abría las puertas de las habitaciones, venían a la mente recuerdos de una infancia perdida. Las paredes parecían hablar, escuchaba el susurro de mi madre en la cocina cantando aquellas viejas canciones con la que la radio le ofrecía su compañía, las pisadas de un hombre cansado de trabajar todo el día en el pesado campo al amparo del azul del cielo y que buscaba su recompensa en la mecedora junto la fuego, aquel dulce olor que despedía el calor de la chimenea, aquellas historias ambientadas con el fino y agradable humo de un cigarrillo enrollado cuidadosamente por las manos temblorosas de mi abuelo, las quejas y rabietas de mi hermano pequeño que a todos lados me seguía. Recuerdo que el tiempo se encargará de enterrar cuando los cimientos sean remplazados por otros nuevos. Los zarzales y enredaderas cubren la parte delantera, el algarrobo seco da un toque de tetricidad a las ruinas que rodeadas por nuevos y flamantes edificios me disponía a dejar. Solo una última ojeada a aquel oscuro corral donde pase tanto tiempo jugando entre los montones de paja, con los conejos que correteaban por el suelo, con aquel viejo mulo que apenas soportaba nuestro peso y Moro mi mejor y más fiel amigo que nunca dejaba de ladrar cuando deseaba jugar. Algo alejado del pueblo, rodeado por espesos pinares y envuelto por el agradable sonido de un riachuelo que rompe el respetuoso silencio descansan los restos de las personas que más quise aún cuando estaba lejos de ellos. Ahora descansan juntos en aquello que llamamos eternidad. No se rezar, no se que puedo decir, solo me queda contemplar las fotografías de unos ojos vivos de una sonrisa llena de esperanza. Alguien se acerca desde el fondo, lo ignoro sin mover mi mirada. Se detiene tras de mi. - Hasta mezclado entre la multitud y después de cuarenta años te reconocería sin dudar. Dijo al tiempo que apretaba mi hombro con sus fuertes manos. Su ojos estaban húmedos, su espesa barba no impedía ver la leve sonrisa que sus labios no podía disimular. Un hombre de aspecto bonachón, de espalda ancha y pronunciada barriga, la piel morena casi quemada por el sol. Ha sido mucho tiempo pero el corazón no engaña. - Mamá soñaba con verte de nuevo algún día, papa intentaba hacer ver que no le importabas pero se moría por dentro a medida que las noches pasaban y tu no volvías y yo rezaba cada noche de rodillas en tu cama para que El te iluminase allá donde estuvieses y hoy gracias a Dios has vuelto. Su desgarrada voz acarició mi oído y llegó hasta adentro sin dejar que pasara el aire por mi garganta. Sus brazos intentaban romper mi espalda cariñosamente. - También yo deseaba más que nada en el mundo volver a casa pero bien sabe aquel que de todo es testigo que por mucho que lo he intentado no me ha sido posible hasta este día. El tiempo se detuvo en aquel lugar, de pie frente al blanco mármol donde grabados estaban sus nombres hablamos durante horas diciendo aquello que tantos años habíamos estado esperando decir, el vacío de la ausencia, el obstáculo de la distancia la opresión de un ideal, heridas que el tiempo no ha llegado a cicatrizar que la mente no ha llegado a asimilar y que el corazón jamás llegará a perdonar. Ahora los lamentos no sirven de nada y el rencor que arrastro queda apartado, solo los recuerdos maravillosos de aquellos años llenos de felicidad e ignorancia son importantes al estar de nuevo juntos. - Desde aquel día que no volvió a escuchar una canción, salía todas las noches sin importarle el tiempo que hiciese, encendía el candil y lo colgaba en la entrada para que tuvieses luz si volvías por la noche. Pasaban las cálidas noches de verano sentados en la mecedora bajo las ramas del algarrobo, sus mentes lejos de este lugar intentando encontrar allí lo que aquí habían perdido. Fue mucho más que un hijo lo que había marchado, fueron las ilusiones puestas en un futuro, las ganas de vivir junto a los suyos y de mantener aquello que tantos años de esfuerzo les había ocupado. Tan solo fue necesario un día para parar toda una vida y romper las ilusiones, deshacer aquellos sueños que no por humildes y sencillos dejaban de ser importantes. Yo crecí con el corazón oprimido, intentando llenar la mitad que quedó vacía, cada ladrido de Moro hacía que mi corazón palpitase acelerado y los ojos despertaran del sueño profundo esperando ver llegar una sombra que me fuese familiar, pero era demasiado joven para afrontar un reto en el que ni tan solo creía poder superar, demasiado joven para aceptar aquello que Dios impuso a mi corta vida y terminé por rebelarme contra él y contra lo que un hombre había logrado con su ego y ese falso ideal. A medida que el candil gastaba su aceite, sus ojos perdían brillo y su sonrisa ya no se dejaba ver. Sus pasos eran cada vez más cansados y débiles. Pasaron los años sin cambios ni alegrías, se fue perdiendo la esperanza de aquello con lo que nos habían enseñado a creer, quedan lejos las palabras de consuelo cuando se ha perdido por completo la fe, cuando la resignación es todo lo que la mente llega a aceptar. Dejó el candil encendido. Durante cuarenta años ha permanecido la llama en la puerta esperando vuestro regreso. Cuarenta años de interminables noches de oscuros días. Cuarenta años en los que solo la esperanza de seguir el camino de la vida han mantenido la llama encendida. Cuarenta años en los que pudieron oprimir nuestros pensamientos, marcar los pasos de millones de personas, hacer de nosotros simples muñecos movidos por sus manos. Muñecos a los que a pesar del paso de los años no pudieron controlar su corazón, manteniendo siempre libres nuestros sentimientos. July 01 MARES DESIERTOSHay cinco ciudades en el mundo, de las que todos hemos oído hablar. Ciudades de ensueño, descritas en miles de libros de diferentes autores, visitadas en cientos de películas, documentales e informativos, seguro que a cualquiera de nosotros sin haber estado en la Quinta Avenida de N.Y, si nos dejaran en mitad de ella solo con voltear la vista podríamos visualizar a nuestro actor preferido en una de sus películas, esa tienda a la que siempre hemos soñado entrar a comprar como lo hizo aquella actriz, y seguro que tendríamos la sensación de haber estado allí antes. Así podría hablar de París, ciudad del amor, donde parece que una pareja jamás podría ser infeliz, solo con cerrar los ojos puedo dibujar la Torre Effiel, el reflejo de las luces alumbrando las turbias aguas del Sena. Londres, París, Roma, Nueva York, Tokio, etc. Aquel año había decidido pasar la última noche del año en algún lugar diferente, hacer un viaje donde hallar nuevas sensaciones y ver cosas que nadie me podía enseñar. Durante el año que prepare el viaje, tuve tiempo para intentar aprender algo de la cultura en la cual me iba a desenvolver durante casi veinte días. Buscando en la red encontré algunas paginas que daban ciertas nociones sobre el Bereber antiguo, lengua que aún hoy algunas tribus entre ellas los Tuaregs siguen utilizando sobre todo para hablar pues pocos conocen la lectura y son incapaces de descifrar los símbolos que la componen. Indagando, encontré interesantes artículos que hablaban de esta idioma como la lengua de los Dioses, su escritura apareció ya hace unos nueve mil años, y su peculiar composición pues esta se puede leer en cualquiera de los sentidos, hacia arriba, abajo, derecha e izquierda e incluso en espiral hacen del Bereber una de las más complejas lenguas creadas por el hombre. Llegó aquel doce de diciembre, el destino la ciudad de Sabha, en la parte central de Libia, mis compañeros de viaje Adrrasin y Etderre, dos guías descendientes de los Tuaregs conocedores del árido desierto. Una vez cargados de provisiones los dos todo terrenos, emprendimos la marcha al amanecer. Horas y horas de duros caminos de piedra y arena, inmensas dunas y el cálido desierto, eso era lo que me esperaba a partir de aquí, yo no sabía cual era el itinerario, siquiera la ruta a seguir marcada en un mapa con una lengua que no entendía solo me deje llevar. Durante el camino, intentamos hablar mezclando el ingles, francés y como no algo de Bereber, quería aprender de aquellos dos guías que el consulado me había acreditado como los mejores del país, y fue así como pude saber algo de lo que el viaje me iba a deparar. Las sensaciones que el desierto despierta son tan increíbles e intensas como su paisaje. Durante el día es contemplar como una paleta de colores, amarillo, naranja y negro dibujan las siluetas de las dunas, los reflejos del sol en la brillante y fina arena que se deja llevar desde la cresta por el viento. Nada parece estar quieto, viajamos a poca velocidad a lo que nos permite ese abrupto y tosco terreno, todo es movimiento en un lugar donde no parece haber vida alguna, la arena se mueve las sombras cambian de posición como si estuvieran persiguiéndonos. La noche es tan oscura, sin una luz que contamine la atmósfera, que puedes ver estrellas que jamás habían salido antes, como millones de diminutos diamantes sobre el negro brillante del terciopelo. El segundo día comenzó el verdadero viaje, aquel que me llevaría a conocer el más hermoso de los jardines que la tierra tuvo nunca, descubrir la transformación de la naturaleza sin la intervención del ser humano. Zinkira, la región de los veinte y un lagos, asombrosos lagos de agua azul salada separada por cordilleras de dunas, misteriosamente entrelazados por nacimientos subterráneos. Ahora empezaba a entender lo que los dos guías me iban a mostrar, la inmensidad del Sahara que un día, tal vez el mismo en que la lengua Bereber apareció, fue la tierra mas fértil del planeta. Visitamos algunos de los lagos, rodeados por escasa vegetación entre la que predominaban las palmeras. Era fascinante caminar por la arista de una duna con los pies hundidos en la ardiente arena y ver unos kilómetros mas allá como el azul brillante del agua rompía en mitad del anaranjado paisaje. Y al llegar a lo alto de una colina de piedra pulida por la arena empujada por el viento, imaginar que hubo un día en que todo aquello fue un inmenso mar poblado de innumerables especies vegetales y animales. Proseguimos el viaje en busca de más pruebas que hicieran despertar nuestra ignorancia y mostraran el pasado tal como fue. Después de dos días de viaje llegamos a la formación rocosa de Akakus, una inmensa pared de piedra lisa que escondía innumerables sorpresas. Antes del amanecer, aprovechando que el calor aún no se hacía insoportable, comenzamos a escalar hasta llegar a una cavidad entre las rocas. Allí descansamos y esperamos que aparecieran los primeros rayos del sol. Con la luz, podía distinguir unos surcos grabados en la pared, tome mi cuaderno y el lápiz y trace las líneas grabadas en la roca. Estaba asombrado, excitado, había dibujado sin querer la silueta de un elefante, unos metros a mi derecha encontré el grabado del búfalo antiguo, jirafas, hipopótamos y bestias salvajes e incluso un cocodrilo. Era imposible escapar de lo evidente, aquellos animales grabados en la piedra eran el fiel reflejo de lo que los habitantes de estas tierras en un tiempo ya lejano vieron y con los que convivieron. La ruta que seguimos durante casi diecisiete días fue como visitar museos rupestres con escenas de caza, de recolección de frutos y cereales, escenas de la vida cotidiana, y en algunas de las paredes símbolos de Bereber antiguo grabado, símbolos que por desgracia no pudieron traducir, seguro que en ellos se esconden algunos de los secretos de los que habitaron este lugar. Meseta de Tassili, traducido a nuestra lengua sería “meseta entre ríos”. Me encontraba en esta meseta, a más de mil ochocientos metros de altitud, fotografiando los cauces secos por los que algún día debió correr abundante agua. Había llegado al final de mi viaje en esta meseta de Argel. Quería aprovechar el día, antes que llegara la noche y junto a unas decenas de Tuaregs y los guías encendiésemos las hogueras para dar la bienvenida al año nuevo. No quisiera sacar conclusiones erróneas de lo que en Tassili descubrí y que dieron un giro al sentido del viaje, que sin saber porque comenzó en otro país para llevarme hasta aquí. Fueron los últimos grabados y sin duda alguna, los más sorprendentes y desconcertantes. Todo hasta ahora había seguido una lógica para llegar a entender que no siempre el Sahara fue el desierto que hoy día conocemos. Los grabados eran similares en técnica a los anteriores, pero los animales allí representados eran como macabras imágenes de la creación. Jirafas con dos cabezas, hipopótamos con dientes de cocodrilo, gacelas con cabeza de rinoceronte y así un sinfín de grabados. ¿Animales mitológicos, pesadillas, o visiones de una extraña realidad?. No lograba encontrar relación alguna, como si el camino aquí se desviara del inicial, y más fue mi confusión al ver por último al gran Dios. Una figura grabada en la pared de una silueta humana de mas de tres metros de altura, y al dibujarlo en mi cuaderno sin tener que utilizar mi imaginación vi la imagen perfecta de algo semejante a un buzo o astronauta, con su escrafanda perfectamente sellada al traje, botellas de oxigeno, manoplas que no dejaban distinguir los dedos y botas hasta la espinilla, una vestimenta extraña para aquella época. Y cerca de él mas escenas de seres humanos conviviendo con estos extraños seres y utensilios impensables para la gente de aquella época. Ahora si la fantasía se dispara. Eran Dioses, o seres venidos de otros lugares que cohabitaron con los humanos y les enseñaron el complejo lenguaje Bereber. Nunca llegaremos a saber que se esconde en los miles de monumentos esparcidos por el planeta y en los que no logramos entender porque nuestros antepasados pusieron tanto empeño. Miraremos asombrados las ciudades que las antiguas civilizaciones levantaron rompiendo toda la lógica del ser humano. Mayas, Egipcios, Pascuenses, Tuaregs, y un sinfín de culturas que lograron alcanzar lo que nosotros en este siglo veintiuno perseguimos, adelantarnos al futuro. Recorrer estas culturas e intentar indagar más allá de lo visible es como volver en el tiempo en un espacio circular donde todo se vuelve a encontrar. Construiremos rascacielos más altos que las pirámides de Egipto, avenidas mas anchas y largas que los Aztecas, ciudades que desafíen las leyes básicas del Universo como los Mayas. Alzaremos monumentos de acero, iluminaremos la noche para realzar su magnitud y belleza, pero jamás lograremos esconder en ellos intrigantes enigmas, tener coincidencias tan precisas con mundos futuros o lejanos a este, y no encontrar la lógica explicación. La astronomía y la medicina, caminan sobre el sendero que sin medios ni tecnología conocida, ya hace miles de años atrás empezaron a descifrar nuestros antepasados, calendarios solares, mapas estelares, galaxias, operaciones de cráneo, extirpación y transplante de órganos y quien sabe si también manipularon el ADN. En estas tierras se cuentan historias de hombres que vinieron en extraños carros de fuego, de Dioses que convivieron con los humanos, todo es mágico y misterioso, aquí donde la imaginación y la lógica se confunden. Espero poder entender algún día todo lo aprendido estos días, tal vez esté aquí la respuesta al amor y no en París, quizás este escrito nuestro futuro y no en los rascacielos de Nueva York, porque buscar en otros planetas las pruebas de otras formas de vida, e ignorar las huellas que en este nuestro mundo dejaron esas extraordinarias civilizaciones. El sol empezó a esconderse. Después de intentar razonar lo vivido durante estos días y asimilar lo aprendido, decidí no darle más vueltas al asunto. Sacar hipótesis e imaginar otros mundos en estos momentos, es seguir el rastro de la ignorancia. Cerre aquel bloc de notas en el que plasme el viaje y tras descansar unas horas, me apresure a salir y celebrar las últimas horas del año viejo y las primeras del nuevo con la compañía de aquella gente y en mitad del lugar más encantador en el que jamás había estado, esperando que antes de regresar a mi hogar me sorprendiera una vez más. Aquella última noche del año salieron todas las estrellas para escuchar las sabias palabras del más viejo de los Tuaregs. Sentados alrededor de una gran hoguera, pintados con los colores de guerra y con el atuendo de las grandes ocasiones, el resto de los hombre de la tribu se iban sentando al lado del viejo respetando el orden jerárquico, y yo allí en mitad de la nada rodeado por un mundo nuevo contemplaba aquel lienzo de colores confundidos con la oscuridad, envueltos por el frío nocturno del desierto, por el silencio susurrante del viento y por el lento y constante murmullo de las dunas. Se acercó una mujer, cubierta hasta su rostro y dejando ver el verde esmeralda de sus ojos que se fundía con el reflejo brillante de las llamas. Traía una jarra con bebida procedente de la fermentación de la fruta del árbol de la alegría, árbol al cual llamaban así los nativos debido al efecto que causa en los monos y otros animales al comer estos sus frutos, los cuales contenían una gran cantidad de alcohol, produciendo el extraño comportamiento de euforia y falta de equilibrio en los primates y demás animales asiduos a comer dicha fruta. Era inquietante el silencio que se produjo cuando el anciano comenzó las oraciones para convocar a sus dioses, parecía estar en una enorme catedral donde el eco de las oraciones retumba en las bóvedas dando la sensación de que es Dios quien esta hablando, el anciano pasó la jarra y siguiendo la dirección de las manecillas de un reloj la jarra pasó por cada uno de los presentes. Al momento se hizo el silencio y todos agacharon las cabezas mirando al suelo. El viejo se puso de pie para hablar. No pude evitar pensar que tal vez ahora el anciano podría dar respuesta a algunas de mis preguntas, iba a relatar algo para que su sabiduría pasase a los allí presentes y así a sucesivas generaciones. Y como no, en Bereber antiguo comenzó a narrar la historia. Uhuano, una de las divinidades, cansado de ver como los hombres hacían ofrendas para conseguir esposa e incapaz de comprender que sentimientos movían al ser humano a ello, bajo un día desde su reino y vino a la tierra para intentar entender porque para los hombres era tan importante aquello que en oraciones y ofrendas le pedían. Tomo forma de hombre joven y llego al poblado. Pasaron los días y no sentía aquello que con frecuencia veía en aquellos que ahora eran sus semejantes, por mas que mirara a las mujeres. Pero llego un día una caravana de mercaderes, cargados de telas, especies. Todo el poblado se corria para ver las mercancías. Uhuano que se acerco por curiosidad pues en el no habitaba la codicia ni el afán de poseer, sintió como su interior despertaba al ver allí sentada sobre las telas de seda a una mujer. Lentamente y con temor le tendió la mano. El señor y dueño de la caravana se golpeo con una fina vara la mano de Uhuano sin que este se percatara, la mujer era una esclava, si la quería debía pagar por ella. Uhuano no tenía dinero, ni posesiones, ni siquiera la necesidad de ellas, y vio como la caravana se alejó entre el tupido palmeral. Cuando pudo reaccionar y entender lo que le había pasado, corrió tras ella. Inconsciente de lo que estaba haciendo robo una cabra y un ternero para poder pagar al mercader y liberar a la mujer para hacerla suya. Así lo hizo al cabo de siete noches cuando alcanzó la caravana en un poblado cercano. Uhuano era feliz sacio, aquel sentimiento que despertó al ver tanta hermosura y fragilidad envueltos en finas sedas. Pero los dioses que vieron avergonzados el comportamiento de su igual no pudieron dejar impune aquel acto, que manchaba el más puro de los sentimientos del ser humano, no podían consentir que para llegar a algo tan hermoso, Uhuano fuera capaz de intervenir y perjudicar a un pobre mortal. Una noche fría, vinieron a la tierra para arrebatársela, castigando así aquellos actos impuros obrados para poder saciar un deseo, y no pudiendo hacer nada contra su semejante, dejaron sin alma ni aliento, la mujer que amaba. Uhuano desesperado, avergonzado y triste caminó durante días entre la espesa selva hasta que el cansancio no le dejo avanzar más. Se sentó junto a un árbol y se dejo llevar por sus sentimientos. Poco a poco moría de tristeza y con él todo lo que había a su alrededor. Trece días bastaron para absorber la última gota de vida que en él quedaba, trece días para convertir aquella selva en el más desolado y árido de los desiertos. Y al decimocuarto día los dioses, viendo lo que la fuerza de aquel sentimiento fue capaz de desencadenar decidieron intervenir. Desde entonces las vidas caminan por este mundo, cada vida un grano de arena de ese desierto, llevado de un lado a otro por el viento, y cuando dos granos de arena coinciden por las fuerzas que los mueven, terminan unidos con tanta fuerza, que nunca mas el viento los podrá mover, unidos con tanta convicción que de esos dos granos saldrá una nueva duna, emergiendo hacia el cielo y avanzando lentamente hasta que al final de sus días se disuelven en las claras aguas del mar.
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June 25 ESPERANDO EL TREN LA VIDA PASA...Mientras mi mente recuerde cada uno de los momento vividos, mientras aún hoy alguien conozca de mi vida como yo mismo y tenga presente en su mente el recuerdo de mi persona, resucitare de entre el anonimato y seguiré vivo en la memoria de aquellos que me quieren. Llegará el momento en que no pueda remembrar nada del pasado, donde las páginas estarán escritas en blanco, y aunque seguiré respirando el aire del presente y veré como el tiempo se mueve, estará muerto mi interior, hasta que alguien recuerde mi nombre y siga escribiendo hasta poner la palabra FIN.
Un mundo de prisas se mueve a mi alrededor, gente corriendo de lado a lado intentando no perder el tren que estaban esperando, un niño desobediente corre por entre la gente mientras la madre intenta inútilmente hacerlo sentar. Es interesante como en este lugar extraño, donde la gente solamente es ave de paso, se mezclan al momento todo lo que en la vida somos y todo lo que vivimos. Gente que va y gente que viene, lágrimas de alegría y lágrimas de tristeza, sin que nada ni por nada se pare, moviéndonos al ritmo que marca el enorme reloj de la entrada, cuyas varillas señalan nuestro destino. Todavía después de tanto tiempo me siguen emocionando las despedidas a través del empañado cristal, como un TE QUIERO escrito desde el interior con el dedo se deshace lentamente en agua, como la inquietud de la espera se vuelve ansia, al distinguir entre el blanco vapor la figura oscura de la persona que veníamos a encontrar, que torpes y espontaneas son las palabras del encuentro esperado y que tristes y silenciosas las despedidas. El vagón está medio vacío, una viejecita con un muchacho, un hombre tras las páginas del periódico y unos colegiales, son mis compañeros de viaje. Una vez situadas las maletas en su lugar, tomo asiento en la parte derecha del vagón, de espaldas a la dirección que toma el tren, con la frente apoyada en el cristal de la ventanilla. De forma lenta y progresiva el tren va tomando velocidad, poco a poco se aleja la estación, y a medida que esta empequeñece, aparecen tras ella los enormes edificios que custodian la majestuosa Torre Effiel y entre los claros de las espesas nubes grises que cubren París, un rayo de sol despunta en el horizonte dando una pincelada de luz a este triste lienzo, el cuerpo se estremece y los ojos se humedecen, al pensar que era definitivo el adiós, decir hasta nunca a esta hermosa ciudad, gran parte de mi vida quedará aquí para siempre.
June 20 La luna el viento y la lluvia. EL MAR.
Una botella vacia, con un papel lleno de poesía. Un mensaje lanzado por El a la marea, llevado hasta Ella de la mano del mismo Dios del mar. La luz de la luna llena juega a las sombras con los trazos de las letras, escritas con destellos de estrellas. Así comienza su historia, sus vidas se cruzan en aquella playa, y pasados los días y las noches de soledad acompañados por esos mensajes de cristal caminaron una noche por la arena, sintiendo el sabor salino del mar cubrir sus pies rociados por la gotas que abandonaron el cielo para abrazar sus cuerpos por un instante, empujados por el viento hasta acercar El a Ella y Ella a El. Y allí abandonando la luna, el viento y la lluvia dejaron fluir su amor, sin que nada distrajera su atención sin mas paisaje que el universo reflejado en sus rostros y así oder saciar su deseo contenido después de tantos instantes de espera, de describir este momento a través de sus cartas, de imaginar cada segundo en sus pensamientos, dos almas viviendo su amor cada uno a su manera. Un amor, de papel y cristal, de fantasías, de juegos, de ilusiónes, imaginadolo en largas noches en vela y días soñando. Y se miraban en el abismo de sus ojos, tenian tanto que decirse, tanto que contarse, que las olas callaron el viento dejo de susurrar, para escuchar lo que aquellos cuerpos tenian que decirse. June 19 nunca en la carreteraA ti querido amigo que no me puedes leer, a ti que no me puedes escuchar, ni siquiera ver. Recuerdas aquellas mañanas de gris asfalto de frío viento, de intenso ruído. Recuerda aquel juramento que nos hicimos “nunca en la carretera”. La vida en dos ruedas, futuro y pasado y jamas presente, donde la delantera pise y no este bien el firme no hay que llevar la trasera, lo aprendimos sobre ellas, pero no es fácil aprender de los errores cuando estos se disfrazan de mil maneras, cuando cada curva es traicionera. Recuerda el olor a combustible quemado ese que te daba la vida que embriagaba tu espiritu y no dejes de sentirlo, habrán mas quilometros que recorrer juntos en los que encontrar alguna historia que contar, aquel pueblo perdido que apareció en el camino donde la vieja del lugar nos leyó la mano, “nunca en la carretera”, ella también lo vió medio bruja medio loca, pero firme en su lectura. Agarra fuerte con el puño el acelerador, siente la sensación de estar flotando como en una atración, ella empuja y tu te dejas llevar. Nunca en la carretera dejaremos nuestros sueños, ellos siempre vendran con nosotros en el asiento trasero, nunca en la carretera viajaremos solos, nunca en la carretera dejaremos de cuidar el uno del otro, nunca en la carretera dejaremos pasar la vida entera. Recuerda fue una promesa. June 18 QUE TENGAIS UN BUEN DIA HOY..Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener. Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas. Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia. Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo. Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido. Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas. Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones. Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo. Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos. Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma. Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener. Que tengas un gran día... a menos que tengas otros planes. May 30 globalizada soledadSudor que recorre la piel, sol que brilla en lo alto del claro azul del cielo. Árida tierra que piso. Años he pasado entre tanta soledad, rodeado por montañas de tierra que como vienen se van. Un sueño me viene a visitar, noche tras noche pienso la forma de marchar y dejar todo esto atrás. Mil hermanos han marchado ya, buscando en ese otro lugar una nueva vida en la que poder sentirse vivo de verdad. No se puede vivir de la caridad, sufriendo día tras día por poder encontrar un trozo de pan con el que alimentar los cuerpos cansados, quemados por el calor envejecidos por el sol. En ella la marca que la historia nos quiso dejar, un color al que despreciar. Nunca hemos tenido hogar, en todos lados hemos sido forasteros mal avenidos, y en nuestra propia casa mal tratados por intrusos, que desde siempre han implantado a la fuerza su poderío. Ahora con la casa a cuestas sin una sonrisa en la cara dejamos todo lo nuestro para buscar fortuna lejos de aquí, cruzar el mar sin saber que nos va a deparar, arriesgando una vida pasada para encontrar una mejor. A bordo de una pequeña embarcación, sentado junto a mis hermanos de piel, sin más equipaje que la ilusión emprendemos un viaje sin saber como ni cuando será el retorno. Mil olas chocan contra la frágil estructura de la lancha, me pregunto si podrá resistir tan fuerte marea, enrollados por una agujereada lona, intentamos dormir, respirando el cargado aire con el insoportable olor de vómito, que los más débiles no han podido evitar. El mar balancea a su merced tan insignificante bote, tan insignificantes vidas, este mar que tantos naufragios se ha cobrado, sepultura de tantos sueños. Han pasado las horas más tensas, llega la calma de la orilla. La noche esta algo nublada, por fin hemos salido de debajo de tan pesada lona. La barca se aleja poco a poco, inicia la vuelta, para recoger más pasajeros dispuestos a realizar el viaje. Estoy pisando una nueva tierra un nuevo país, y lo único que siento es temor. Nadie sabe que hacer, estamos en una playa que no conocemos. Luces destellantes se acercan, sirenas que rompen la noche. Corrí por la playa descalzo hasta salir de esta. Un par de chicos apoyados sobre la chapa de un todo terreno de la Guardia Civil. EL viaje ha terminado para ellos, será devueltos y de nuevo a empezar, más pronto o temprano lo volverán a intentar. Más adelante otros que como yo han logrado escalar el pequeño precipicio y han logrado escapar. Está amaneciendo, siento frío en el cuerpo. He dejado mi casa, me persiguen y no se que me pasa, sin pasaporte y sin risa voy caminado contra la corriente y la brisa. Como un mendigo, voy pidiendo trabajo con el que ganarse el pan. Algunos por compasión aceptan mi ofrecimiento, la paga, un palto caliente y un cacho de pan, tras una dura jornada. Que duro es el principio, has de aceptar lo que te ofrecen, agachar la cabeza y rezar. No pensar en lo que quedo atrás, o puedes volverte loco de verdad. Levantarse a la seis, terminar a las diez. Carretillas llenas de cemento, ladrillos y calderetas que llevar, insultos que soportar, ojos que miran mal, es todo lo que ofrece una hostil sociedad que espoleada por una frágil economía intenta defender inconscientemente sus intereses. Porque tanto recelo, acaso un blanco soportaría el trabajo que ocupo en su lugar, humillado y explotado no hay tiempo para odiar. Unas sandalias, un pantalón y una camisa, tres meses de sueldo para poder disfrazar quien soy, para poder viajar en ten sin llamar demasiado la atención, sin que se meta conmigo ningún guardia de seguridad. Con el poco dinero que he podido ahorrar, abandono el sur. Dejo mi sitio para los que puedan venir detrás. Marcho hacia el este, buscando la costa, tal vez allí mi surte cambie. La llegada del verano es propicia para la gente como yo, el turismo de las costas, está deseoso de fiesta, discotecas pubs. Que mejor que la gente como yo, sin papeles, sin contrato. Trabaja todos los días, en las puertas de estos palacios del ocio, para intentar atraer a la gente. El trabajo es mejor, nos es nada pesado y a veces incluso es agradable, conoces a gente nueva, gente a la que no les importa compartir una copa conmigo, a la que no recelo con el color de mi piel, gente que te hace olvidar. Colegas a los que las cosas les ha ido mejor, un trabajo estable, un sueldo pasable y una traicionera integración en este sistema, se acercan por aquí, te dan una palmada en la espalda y te hacen ver que no todo es imposible. Pero pasan los meses, la gente vuelve a sus casas, las discotecas están medio vacías, y ya no eres útil, de nuevo volver a empezar la historia de nunca acabar. Con algo más de dinero en el bolsillo, busque algo nuevo. De fiesta en fiesta de pueblo en pueblo, con la mercancía en la baca de un viejo coche, al lado de dos compañeros, recorremos las carreteras para vender. Las cosas no van tan mal, con suerte y simpatía se puede hacer algo de dinero. Hasta que de nuevo la diferencia de las razas ley de vida juega su papel. El coche destrozado, la mercancía quemada, y un compañero apaleado, por una pandilla de jóvenes maleantes.
Neo-nazis, cabezas rapadas, ultras, nunca sabremos quienes fueron, a la policía le es igual, no tenemos ningún derecho, ningún amparo legal. Cuantas patadas más tendré que soportar, que es lo que quiere esta gente, que nos rindamos, que volvamos a nuestro lugar, allí tenemos mucho que perder y poco que ganar, aquí al contrario, con esperanza y valor todo vendrá, con la fe puesta en mi Dios dejo que me guíe hasta el final sea cual sea. No me rendiré por una pandilla de inconscientes sin humanidad, la violencia no tiene poder de convicción cuando las ideas son claras, cuando se está seguro de lo que uno quiere. Que frío que es el invierno cuando se pasa en soledad. Que largas son las noches cuando no se puede dormir, que largos los días sin motivos para vivir, corazón desesperado, pies cansados. Con la mente llena de ilusiones, camino por este largo sendero, esperando encontrar al final un buen destino, imaginando un mundo perfecto paso las horas, recordando mi tierra y a los míos, que será de ellos, recuerdo el vacío del desierto, tan parecido al vacío que ahora siento, hablo, pero nadie me escucha, me muevo pero nadie me mira, es tan amarga la soledad en compañía. De nuevo el verano, ha pasado por fin el frío. El sol reluce en lo alto, el día se alarga. Con él, llega la recogida de fruta, miles de hectáreas que recolectar, y para ello nada mejor que una mano de obra lo más barata posible. Junto a un par de marroquíes, un par de gente del pueblo, empecé mi nueva jornada. Las siete de la mañana, el tiempo es ideal, no hace frío, y el sol no es pesado. El cuerpo dolorido de descansar sobre un suelo duro, se pone a trabajar. Estos campesinos, que al igual que nosotros buscan un salario, son gente sencilla, preguntan y desean que les contemos las costumbres de nuestra gente, los motivos de nuestro viaje. Hay quien lo entiende, lo más cerrados, duros de pensamiento, bromean con doble intención creyendo saber el motivo, el porque estamos en esta situación, no hay ganas de trabajar, pocas ganas de insertarse correctamente en esta sociedad, que sabrán, acaso han vivido algo similar. "Moro haz esto, negro haz lo otro", palabras sin mala intención que hieren cualquier corazón, tras ellas se oculta un sentimiento de rechazo. Aquella fruta que sobra, la mala, la que el comprador rechaza, servirá para alimentarnos, los campesinos no la quieren, ellos cuando lleguen a casa tendrán la comida preparada, sin embargo para nosotros será lo mejor que comeremos durante algún tiempo. Como mendigos en un basurero, recogemos la fruta caída. Ellos hacen burlas, si supiesen el hambre que se pasa en el mundo, la mayoría del pueblo donde vivía no ha probado nunca cosa tan deliciosa, lo que ellos desprecian para nosotros es manjar del cielo. Los días van pasando, la gente se ha acostumbrado a vernos, los recelos del primer momento se han perdido, incluso nosotros podemos bromear con ellos, una botella de vino, un plato de comida caliente, detalles ganados a pulso que no tenemos forma de agradecer, dame un motivo y te daré mi vida es lo único de valor que poseo. Hay forma más sencilla de ganarse una persona, no pedimos riquezas, que nos den lo que no nos merecemos, simplemente buscamos un poco de comprensión. Ahora tengo una casa donde vivir, un techo encima de mi, un sueldo con el que poder comer, un trabajo y algunos amigos. Que más puedo pedir, mi sueño se ha cumplido. Ahora trabajo para alguien, yo cuido sus tierras y el cuida de mi. Me ha dado una pequeña casa cerca de su caserío, siempre cerca por si hiciera falta, unos cuantos caballos, dos perros y unas aves son toda mi compañía.
Miro la tierra desierta, el sudor que refresca y es que el sol ya no quema. Pronto crecerán lo que hemos plantado, y el trabajo dará su fruto. Porque nuestro Dios no nos dio una tierra como esta donde poder vivir por siempre sin vernos obligados a abandonar lo nuestro, donde toda semilla brota con fuerza arraigando en lo más hondo, y donde sólo la mano del hombre harán que las raíces mueran. May 22 el amor y la locuraCuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento había bostezado por primera vez; la locura como siempre propuso. - Vamos a jugar a los escondite? La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad sin poder contenerse pregunto: ¿Y como es eso? Es el juego - Explico la locura - en que yo me tapo la cara y cuento hasta 1000 y al primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailo entusiasmado secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía a la que nunca le interesaba nada. Pero todos quisieron participar. La verdad, prefirió no esconderse ¿Para qué? Si al final siempre la encuentran, y la soberbia opinó que era un juego tonto (En el fondo le molestaba que no hubiera sido ella la que propuso el juego) y la cobardía prefirió no arriesgarse. 1, 2, 3 comenzó a contar La primera en esconderse fue la pereza que como siempre se dejo caer tras las piedras del camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras el triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir al árbol mas alto. La generosidad no encontraba un lugar para esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. Así termino por acurrucarse en un rallito de sol. El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo, pero sólo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido... se me olvidó donde se escondió el olvido. Cuando la locura contaba 999 el amor no había encontrado aún un sitio donde esconderse entre las flores. 1000 contó la locura y comenzó a buscar. La primera fue la pereza a solo tres pasos detrás de una piedra, después se escuchó a la fe discutiendo con dios en el cielo sobre zoología y a la pasión y al deseo los sintió vibrar en los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo el solo salió disparado de su escondite para que no fuera otro quien lo encontrara. De tanto caminar y buscar, la locura sintió sed y al acercarse al lago halló la belleza, con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en un muro sin decidirse en que lado esconderse. Así fue encontrando a todos. Al talento entre las hierbas frescas, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arcoiris (mentira, la encontró en el fondo del mar). Hasta el olvido que había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio, la locura lo buscó detrás de cada árbol, en el fondo de cada arroyo, en la cima de las montañas y cuando iba a darse por vencida divisó un rosal y pensó: El amor como siempre tan cursi seguro que se escondió entre las rosas. Tomó una pequeña rama seca y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto escuchó un doloroso grito. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, suplicó, pidió perdón y hasta juró ser su lazarillo. Y entonces. Desde que por primera vez se jugó en la tierra al escondite: El amor es ciego y la locura lo acompaña.
December 28 CUANDO TE VASCuando te vas, una llave gira entre mis tendones, me retuerce el alma, la envuelve sobre hierros oxidados, arranca de raiz las sonrisas. Cuando te vas, la tristeza llega en puntas de pie, pide permiso y pasa, abre las ventanas y silba, para que otras penas lleguen y armen su fiesta de llantos. Cuando te vas, se rajan de nuevo las fisuras separadas de mi sangre de marmol, se bajan, lentos ... los parpados de la esperanza. Cuando te vas, el horizonte va pariendo un viento en remolinos de cansancio y sed, con truenos quejosos, que van lamiendo el polvo. Cuando te vas, queda ausencia mirandome a lo hondo, horadandome las certezas, fatigandome las ansias. Me busco entonces, para no sentir el frio de tu voz que no suena, la angustia de tu impaciencia que ya no brinca, me busco, para guiarme y no pisar el abismo de tu nombre esfumado. Y no me hallo porque cuando te vas ... descubro, amor ... que yo me fui contigo. MARES DESIERTOS (NARRATIVA)Hay cinco ciudades en el mundo, de las que todos hemos oído hablar. Ciudades de ensueño, descritas en miles de libros de diferentes autores, visitadas en cientos de películas, documentales e informativos, seguro que a cualquiera de nosotros sin haber estado en la Quinta Avenida de N.Y, si nos dejaran en mitad de ella solo con voltear la vista podríamos visualizar a nuestro actor preferido en una de sus películas, esa tienda a la que siempre hemos soñado entrar a comprar como lo hizo aquella actriz, y seguro que tendríamos la sensación de haber estado allí antes. Así podría hablar de París, ciudad del amor, donde parece que una pareja jamás podría ser infeliz, solo con cerrar los ojos puedo dibujar la Torre Effiel, el reflejo de las luces alumbrando las turbias aguas del Sena. Londres, París, Roma, Nueva York, Tokio, etc. Aquel año había decidido pasar la última noche del año en algún lugar diferente, hacer un viaje donde hallar nuevas sensaciones y ver cosas que nadie me podía enseñar. Durante el año que prepare el viaje, tuve tiempo para intentar aprender algo de la cultura en la cual me iba a desenvolver durante casi veinte días. Buscando en la red encontré algunas paginas que daban ciertas nociones sobre el Bereber antiguo, lengua que aún hoy algunas tribus entre ellas los Tuaregs siguen utilizando sobre todo para hablar pues pocos conocen la lectura y son incapaces de descifrar los símbolos que la componen. Indagando, encontré interesantes artículos que hablaban de esta idioma como la lengua de los Dioses, su escritura apareció ya hace unos nueve mil años, y su peculiar composición pues esta se puede leer en cualquiera de los sentidos, hacia arriba, abajo, derecha e izquierda e incluso en espiral hacen del Bereber una de las más complejas lenguas creadas por el hombre. Llegó aquel doce de diciembre, el destino la ciudad de Sabha, en la parte central de Libia, mis compañeros de viaje Adrrasin y Etderre, dos guías descendientes de los Tuaregs conocedores del árido desierto. Una vez cargados de provisiones los dos todo terrenos, emprendimos la marcha al amanecer. Horas y horas de duros caminos de piedra y arena, inmensas dunas y el cálido desierto, eso era lo que me esperaba a partir de aquí, yo no sabía cual era el itinerario, siquiera la ruta a seguir marcada en un mapa con una lengua que no entendía solo me deje llevar. Durante el camino, intentamos hablar mezclando el ingles, francés y como no algo de Bereber, quería aprender de aquellos dos guías que el consulado me había acreditado como los mejores del país, y fue así como pude saber algo de lo que el viaje me iba a deparar. Las sensaciones que el desierto despierta son tan increíbles e intensas como su paisaje. Durante el día es contemplar como una paleta de colores, amarillo, naranja y negro dibujan las siluetas de las dunas, los reflejos del sol en la brillante y fina arena que se deja llevar desde la cresta por el viento. Nada parece estar quieto, viajamos a poca velocidad a lo que nos permite ese abrupto y tosco terreno, todo es movimiento en un lugar donde no parece haber vida alguna, la arena se mueve las sombras cambian de posición como si estuvieran persiguiéndonos. La noche es tan oscura, sin una luz que contamine la atmósfera, que puedes ver estrellas que jamás habían salido antes, como millones de diminutos diamantes sobre el negro brillante del terciopelo. El segundo día comenzó el verdadero viaje, aquel que me llevaría a conocer el más hermoso de los jardines que la tierra tuvo nunca, descubrir la transformación de la naturaleza sin la intervención del ser humano. Zinkira, la región de los veinte y un lagos, asombrosos lagos de agua azul salada separada por cordilleras de dunas, misteriosamente entrelazados por nacimientos subterráneos. Ahora empezaba a entender lo que los dos guías me iban a mostrar, la inmensidad del Sahara que un día, tal vez el mismo en que la lengua Bereber apareció, fue la tierra mas fértil del planeta. Visitamos algunos de los lagos, rodeados por escasa vegetación entre la que predominaban las palmeras. Era fascinante caminar por la arista de una duna con los pies hundidos en la ardiente arena y ver unos kilómetros mas allá como el azul brillante del agua rompía en mitad del anaranjado paisaje. Y al llegar a lo alto de una colina de piedra pulida por la arena empujada por el viento, imaginar que hubo un día en que todo aquello fue un inmenso mar poblado de innumerables especies vegetales y animales. Proseguimos el viaje en busca de más pruebas que hicieran despertar nuestra ignorancia y mostraran el pasado tal como fue. Después de dos días de viaje llegamos a la formación rocosa de Akakus, una inmensa pared de piedra lisa que escondía innumerables sorpresas. Antes del amanecer, aprovechando que el calor aún no se hacía insoportable, comenzamos a escalar hasta llegar a una cavidad entre las rocas. Allí descansamos y esperamos que aparecieran los primeros rayos del sol. Con la luz, podía distinguir unos surcos grabados en la pared, tome mi cuaderno y el lápiz y trace las líneas grabadas en la roca. Estaba asombrado, excitado, había dibujado sin querer la silueta de un elefante, unos metros a mi derecha encontré el grabado del búfalo antiguo, jirafas, hipopótamos y bestias salvajes e incluso un cocodrilo. Era imposible escapar de lo evidente, aquellos animales grabados en la piedra eran el fiel reflejo de lo que los habitantes de estas tierras en un tiempo ya lejano vieron y con los que convivieron. La ruta que seguimos durante casi diecisiete días fue como visitar museos rupestres con escenas de caza, de recolección de frutos y cereales, escenas de la vida cotidiana, y en algunas de las paredes símbolos de Bereber antiguo grabado, símbolos que por desgracia no pudieron traducir, seguro que en ellos se esconden algunos de los secretos de los que habitaron este lugar. Meseta de Tassili, traducido a nuestra lengua sería “meseta entre ríos”. Me encontraba en esta meseta, a más de mil ochocientos metros de altitud, fotografiando los cauces secos por los que algún día debió correr abundante agua. Había llegado al final de mi viaje en esta meseta de Argel. Quería aprovechar el día, antes que llegara la noche y junto a unas decenas de Tuaregs y los guías encendiésemos las hogueras para dar la bienvenida al año nuevo. No quisiera sacar conclusiones erróneas de lo que en Tassili descubrí y que dieron un giro al sentido del viaje, que sin saber porque comenzó en otro país para llevarme hasta aquí. Fueron los últimos grabados y sin duda alguna, los más sorprendentes y desconcertantes. Todo hasta ahora había seguido una lógica para llegar a entender que no siempre el Sahara fue el desierto que hoy día conocemos. Los grabados eran similares en técnica a los anteriores, pero los animales allí representados eran como macabras imágenes de la creación. Jirafas con dos cabezas, hipopótamos con dientes de cocodrilo, gacelas con cabeza de rinoceronte y así un sinfín de grabados. ¿Animales mitológicos, pesadillas, o visiones de una extraña realidad?. No lograba encontrar relación alguna, como si el camino aquí se desviara del inicial, y más fue mi confusión al ver por último al gran Dios. Una figura grabada en la pared de una silueta humana de mas de tres metros de altura, y al dibujarlo en mi cuaderno sin tener que utilizar mi imaginación vi la imagen perfecta de algo semejante a un buzo o astronauta, con su escrafanda perfectamente sellada al traje, botellas de oxigeno, manoplas que no dejaban distinguir los dedos y botas hasta la espinilla, una vestimenta extraña para aquella época. Y cerca de él mas escenas de seres humanos conviviendo con estos extraños seres y utensilios impensables para la gente de aquella época. Ahora si la fantasía se dispara. Eran Dioses, o seres venidos de otros lugares que cohabitaron con los humanos y les enseñaron el complejo lenguaje Bereber. Nunca llegaremos a saber que se esconde en los miles de monumentos esparcidos por el planeta y en los que no logramos entender porque nuestros antepasados pusieron tanto empeño. Miraremos asombrados las ciudades que las antiguas civilizaciones levantaron rompiendo toda la lógica del ser humano. Mayas, Egipcios, Pascuenses, Tuaregs, y un sinfín de culturas que lograron alcanzar lo que nosotros en este siglo veintiuno perseguimos, adelantarnos al futuro. Recorrer estas culturas e intentar indagar más allá de lo visible es como volver en el tiempo en un espacio circular donde todo se vuelve a encontrar. Construiremos rascacielos más altos que las pirámides de Egipto, avenidas mas anchas y largas que los Aztecas, ciudades que desafíen las leyes básicas del Universo como los Mayas. Alzaremos monumentos de acero, iluminaremos la noche para realzar su magnitud y belleza, pero jamás lograremos esconder en ellos intrigantes enigmas, tener coincidencias tan precisas con mundos futuros o lejanos a este, y no encontrar la lógica explicación. La astronomía y la medicina, caminan sobre el sendero que sin medios ni tecnología conocida, ya hace miles de años atrás empezaron a descifrar nuestros antepasados, calendarios solares, mapas estelares, galaxias, operaciones de cráneo, extirpación y transplante de órganos y quien sabe si también manipularon el ADN. En estas tierras se cuentan historias de hombres que vinieron en extraños carros de fuego, de Dioses que convivieron con los humanos, todo es mágico y misterioso, aquí donde la imaginación y la lógica se confunden. Espero poder entender algún día todo lo aprendido estos días, tal vez esté aquí la respuesta al amor y no en París, quizás este escrito nuestro futuro y no en los rascacielos de Nueva York, porque buscar en otros planetas las pruebas de otras formas de vida, e ignorar las huellas que en este nuestro mundo dejaron esas extraordinarias civilizaciones. El sol empezó a esconderse. Después de intentar razonar lo vivido durante estos días y asimilar lo aprendido, decidí no darle más vueltas al asunto. Sacar hipótesis e imaginar otros mundos en estos momentos, es seguir el rastro de la ignorancia. Cerre aquel bloc de notas en el que plasme el viaje y tras descansar unas horas, me apresure a salir y celebrar las últimas horas del año viejo y las primeras del nuevo con la compañía de aquella gente y en mitad del lugar más encantador en el que jamás había estado, esperando que antes de regresar a mi hogar me sorprendiera una vez más. Aquella última noche del año salieron todas las estrellas para escuchar las sabias palabras del más viejo de los Tuaregs. Sentados alrededor de una gran hoguera, pintados con los colores de guerra y con el atuendo de las grandes ocasiones, el resto de los hombre de la tribu se iban sentando al lado del viejo respetando el orden jerárquico, y yo allí en mitad de la nada rodeado por un mundo nuevo contemplaba aquel lienzo de colores confundidos con la oscuridad, envueltos por el frío nocturno del desierto, por el silencio susurrante del viento y por el lento y constante murmullo de las dunas. Se acercó una mujer, cubierta hasta su rostro y dejando ver el verde esmeralda de sus ojos que se fundía con el reflejo brillante de las llamas. Traía una jarra con bebida procedente de la fermentación de la fruta del árbol de la alegría, árbol al cual llamaban así los nativos debido al efecto que causa en los monos y otros animales al comer estos sus frutos, los cuales contenían una gran cantidad de alcohol, produciendo el extraño comportamiento de euforia y falta de equilibrio en los primates y demás animales asiduos a comer dicha fruta. Era inquietante el silencio que se produjo cuando el anciano comenzó las oraciones para convocar a sus dioses, parecía estar en una enorme catedral donde el eco de las oraciones retumba en las bóvedas dando la sensación de que es Dios quien esta hablando, el anciano pasó la jarra y siguiendo la dirección de las manecillas de un reloj la jarra pasó por cada uno de los presentes. Al momento se hizo el silencio y todos agacharon las cabezas mirando al suelo. El viejo se puso de pie para hablar. No pude evitar pensar que tal vez ahora el anciano podría dar respuesta a algunas de mis preguntas, iba a relatar algo para que su sabiduría pasase a los allí presentes y así a sucesivas generaciones. Y como no, en Bereber antiguo comenzó a narrar la historia. Uhuano, una de las divinidades, cansado de ver como los hombres hacían ofrendas para conseguir esposa e incapaz de comprender que sentimientos movían al ser humano a ello, bajo un día desde su reino y vino a la tierra para intentar entender porque para los hombres era tan importante aquello que en oraciones y ofrendas le pedían. Tomo forma de hombre joven y llego al poblado. Pasaron los días y no sentía aquello que con frecuencia veía en aquellos que ahora eran sus semejantes, por mas que mirara a las mujeres. Pero llego un día una caravana de mercaderes, cargados de telas, especies. Todo el poblado se corria para ver las mercancías. Uhuano que se acerco por curiosidad pues en el no habitaba la codicia ni el afán de poseer, sintió como su interior despertaba al ver allí sentada sobre las telas de seda a una mujer. Lentamente y con temor le tendió la mano. El señor y dueño de la caravana se golpeo con una fina vara la mano de Uhuano sin que este se percatara, la mujer era una esclava, si la quería debía pagar por ella. Uhuano no tenía dinero, ni posesiones, ni siquiera la necesidad de ellas, y vio como la caravana se alejó entre el tupido palmeral. Cuando pudo reaccionar y entender lo que le había pasado, corrió tras ella. Inconsciente de lo que estaba haciendo robo una cabra y un ternero para poder pagar al mercader y liberar a la mujer para hacerla suya. Así lo hizo al cabo de siete noches cuando alcanzó la caravana en un poblado cercano. Uhuano era feliz sacio, aquel sentimiento que despertó al ver tanta hermosura y fragilidad envueltos en finas sedas. Pero los dioses que vieron avergonzados el comportamiento de su igual no pudieron dejar impune aquel acto, que manchaba el más puro de los sentimientos del ser humano, no podían consentir que para llegar a algo tan hermoso, Uhuano fuera capaz de intervenir y perjudicar a un pobre mortal. Una noche fría, vinieron a la tierra para arrebatársela, castigando así aquellos actos impuros obrados para poder saciar un deseo, y no pudiendo hacer nada contra su semejante, dejaron sin alma ni aliento, la mujer que amaba. Uhuano desesperado, avergonzado y triste caminó durante días entre la espesa selva hasta que el cansancio no le dejo avanzar más. Se sentó junto a un árbol y se dejo llevar por sus sentimientos. Poco a poco moría de tristeza y con él todo lo que había a su alrededor. Trece días bastaron para absorber la última gota de vida que en él quedaba, trece días para convertir aquella selva en el más desolado y árido de los desiertos. Y al decimocuarto día los dioses, viendo lo que la fuerza de aquel sentimiento fue capaz de desencadenar decidieron intervenir. Desde entonces las vidas caminan por este mundo, cada vida un grano de arena de ese desierto, llevado de un lado a otro por el viento, y cuando dos granos de arena coinciden por las fuerzas que los mueven, terminan unidos con tanta fuerza, que nunca mas el viento los podrá mover, unidos con tanta convicción que de esos dos granos saldrá una nueva duna, emergiendo hacia el cielo y avanzando lentamente hasta que al final de sus días se disuelven en las claras aguas del mar. ESTIMADA.... (VALENCIA)Hem aplegat tard.L´enemic ja se n´ha anat. Només uns minuts abans, i el nostre esforç, havera servit per ajudar-los, així res em pogut fer. Davant nostre, mig coberts pel fang i trossos de trinxera, resten els cossos sense vida dels nostres conpanys. Alguns ja mig soterrats, els altres quasi descuartizats. Els altres estan replegant les xapes dels soldats morts, per tal de reconeixer-los. Un poc més apartat de la resta, amagat entre uns sacs de terra, hi ha un soldat en peu. Un reflexe em fa veure com si aquell cos es bellugara. Correc cap a ell amb l´esperança que encara siga viu. Estic front a ell, mala sort, ell també és mort, com els altres, una bala ha atravessat el seu pit. Es estrany, té els ulls oberts, i un somriure com si hauera mort feliç sense cap sofriment. A la mà esquerra subjecta un paper, un sobre amb una carta dins. Suaument l´aafe, i el guarde a la butxaca. Amb eñs dits, tanque el ulls d´aquell jove soldat que no pareixien haver vist el que teníen davant. Em acomplert el nostre deure. Tots el cossos, enrollats amb mantes velles han segut posats en caixes de fusta per tal de portar-los cap a casa. Un planell farà la resta del treball. Tombat a la llitera, acompanyat pel so d´un vell gramòfon em dispose a llegir aquella carta que mal escrit amb sang tenía en el sobre el nom d´una dona, sense cap adreça. Estic tan confós com mullat, els meus pensaments es creuen, amb imatges del passat, i faig per veure qualsevol futur. Un futur que s´amaga darrere d´una pared de fang, de la qual poc a poc em sembla que vaig a ser part. Des de que hi soc ací, res no m´ha segut agradable, aquí tots som enemics, i aquells que lluiten al teu costat, es tanquen en ells mateix, com si no ens coneguerem. Ninú diu res, ni un sol somriure, tots amb la ment en blanc, intentant oblidar aquest lloc, allunar-se´n el més posible, intentan deixar passar el temps, tot vegentcom molt lentament passa un segón, dos i així un darrere l´altre, fins que la maneta pega la volta i torna a començar. Ningú no es mou, semblem ninots, que s´han quedat sense cap fil, sense cap mà que ens done moviment. Com si de pedres es tractara, pedres corrompudes pel vent, per l´aigua, tots dos gelats i humits, van calant-se dins dels ossos sense que el petit calor que dona la llum de les fogueres sia suficient per a calfar aquestes ànimes incapaces de sentir res, de distingir el fred de la calor, així estem tots. I jo, igual que tots, incapaç de trobar calor aquí faig per escriure qualsevol cosa que m´ajude a recordar allò que fa temps em feia senir-me bé. Tal vegada així albergat en el meu passat, trobe eixa calor que tant enyore en aquests moments. Records perduts en el temps, dels quals costa separar la realitat de la imaginació, tot es com un somni que em fa oblidar que soc aquí. A qualsevol podrien sorprendre-li aquestes paraules, més a tu que saps que tan sols tinc vint anys. Si, jo també pensava que tenía tota una vida per davant, el futur era tot meu, però el temps s´ha parat, no es mou, aquell futur cada vegada s´allunyamés i més, apareguent entre ombres sense deixar-se agafar. I ara que no veig cap futur i tinc tan aprop el passat, els e mesclat tots dos per poder tenir aquest present aturat. Ahir a la matinada, com quasi tots els dies, em vam trobar un més soterrat baig el fang, rigit i sense cap expressió a la seua cara, agafat a una petita foto mullada per l´aigua i quasi desfeta, prenent-la amb força contra el seu pit sense que ningú s´atrevira a llevar-li-la. Un dia darrere l´altre, sempre igual, ja són molts els que han deixat la seua pell aquí i molts més els que encara l´han de deixar sense cap motiu racional, sense cap finalitat que puga servir per res, que justifique totes aquestes vides perdudes. I és ara que puc veuretot el que hi ha al meu voltant, quan alce la mirada cap al cel, i no veig cap llum, tot està cobert per nuvols, és tot tan oscur com la nostra existència. On ets tu ara?, ara que et necessitem!. Que ja no te´n recordes dels teus fills ?. Tal volta també tu t´has quedat quiet en veure tot allò que està fent eixa imperfecta creació a la que un dia li vares donar vida, sense saber en cap moment com se l´anava a treure. Mai no he segut un bon creient i tu ho saps. Des de que vaig tenir raonament, que m´ha costat asimilar l´exintència d´un pare al qual mai no he vist, el que sempre m´ha defraudat en els moments importants. Tu sempre em deies que ell era l´unic perfecte a tot l´univers, és tal vegada esta eixa perfecció que tu tant nomenaves, que dos germans es maten l´un a l´altre. Ara que la vidad té un altre valor per a mi, conscient com soc que en qualsevol moment, més prompte o més tard tot pot acabar, veig els meus companys caure al meu costat, prenent entre les mans una petita creu de metall, i pense el poc que els ha servit confiar amb ella tan cegament. O tal vegada ha segut ell qui li ha llevat la vida per tal que no patesca més, llevar-li aquest sofriment inútil que és el viure així. Es així com passe tot el temps. Quan em trobe sol sense cap soroll al meu voltant, intente resoldre els enigmes que des de sempre han tornat boja la humanitat, sense traure res clar, si a cas anar més ràpid cap a un estat de bojeria. Com tu, si, com tu. Tu ets l´únic que em queda, l´única cosa per la que cal lluitar, tu ets la raó per la qual encara segueisc soportant aquesta situació, oblidant el fred i aquesta humitat, a la que sense voler un va acostumant-se. Agafat al gelat acer del fusell, intente totes les nits que sigues prop de mi, intentant sentir-te, tocar-te, i quan me n´adone que no ets mire cap al cel, i dintre d´un clar dels nuvols veig dues estrelles , i en elles els teus ulls. Estrelles que miren amb tendressa, i que penetren fins el fons del meu ser i fan que per un instant estiga bé. Torne a veure i creure que algú, encara qu molt lluny m´estima i no m´oblida, aleshores és quan més prop de mi et sent, i em trobe protegit com si res ni ningú em pugués fer cap mal. I de nou tu desapareixes, i ahí són elles amb la seua llum, i amb veu baixa els parle, i els compte coses de quan erem junts, es dic tot alló que quan et vaig tenir front a mi no vaig ser capaç de dir-te-les, incapaç d´aprofitar eixe temps que ara no tinc. Tal vegada per por, per confiar en que sempre estaries al meu costat, que res ni ningú ens separaria, mai no m´he atrevit a dir-te sols una frase, o dues paraules que per se curtes no deixen de tenir un gran significat, quan són dites amb el cor, de veritat, i en el moment adequat per fer-les sentir. Per tal de no deixar veure aquesta por, he fet gestos per fer-t veure allò que volia dir-te, gestos que de vegades et podrien confondre, i es que mai has sentit dir-te el que de veritat et vullc. Amagar-ho per por de que tot allò tan meravellós que tenia, pogués acabar un dia, i no podre viure sense eixa estima que tots dos sentim, tot feia que em sentira atrapat però amb ganes de cridar fort al vent, d`esclatar i dessitjant expressar amb els meus sentiments tot el que he portat dins durant tant de temps. Mai no t´havia tingut tan present com ara. Recorde fa un any con d´equivocats que erem. Tu ploraves al port, mentres el vaixell i jo ens allunyavem, i tu deies una i altra vegada "tot anirà bé, ja ho veuràs, dins de res hi seràs aquí una altra vegada". Quantes voltes ens ho hem dit els dos, que tot aniria bé, que aviat acabaria tot i tornariem a ser junts. Aquells que ens han enviat a aquest llo, ja ho devien saber abans que les coses es complicaren més del degut, sabien que era un camí de anada, amb una difícil tornada, ens van enganyar com a xiquets. Des d´aquell dia i aquell adéu, tot el meu ser va buscar en tu eixa ranura per la qual deixar la realitat, el veure´t tots els dies, parlar amb tu, les bromes, els moments seriosos, els crítics i tota una vida, estava a punt d´acabar i jo no me´n volia adonar, no volia dir-te l´últim adeu. Al vaixell, mentre es dirigíem al nostre destí em vaig fer la promesa que et tornaria a veure, ignorant quin era el meu destí. Tan irreal com una rosa en mig del sec desert sembla aquest sentiment, que ha brotat ací entre tanta soletat, ha arrelat al fons del meu cor i sembla que sempre serà ací fresc i nerd com eixa flor, donant-me amb el seu color l´esperança que ja creia haver perdut, tornar a ser feliç al teu costat. Torna la claror del sol, la pluja ha parat, i de entre els forats dels nuvols apareixen els primers raigs de llum , traspassant els grossos nuvols que hi han damunt nostre. Algú crida des de llun, la seua veu cada vegada és més aprop i a mesura que arriba, una colla de cossos van despertant i alçant-se d´eixe llit de fang, deixant enrere una nit més i començant un dia nou al mateix lloc de sempre. Tots els matins ens alcem amb la il.lució, que siga l´ultim que pasem aquí, que tot acabe i pugam tornar de nou a casa on intentar oblidar aquest mal somni. El capità passa revista, tots ens preguntem quina baixa es deu haver produit aquesta nit. Qui haura caigut?, qui cansat de tot i no puguent soportar aquest sofriment, s´ha deixat portar pel més fàcil, buscant eixa eixida ràpida i cómoda però al mateix temps cruel i falça. Prop, damunt d´una pila de sacs, hi ha un cos que encara no s´ha despertat. Ell es jove, tant o més que jo, l´aigua que surt del seu damunt corre pel mig del mal col.locat casc com si d´un naiximent d´aigua es tractara, després eixa mateixa aigua clara, és torna vermella, i pel costat del seu mentó cau més espesa, gota a gota, anant a parar a un petit i gros llibre mal enrollat amb un tros de la seua camisa trencada i mullada. El llibret, tenia un forat just al mig, ell junt al tros de prenda, i aprofitant l´esclat d´alguna bomba enemiga, l´hi havien servit de silenciador per tal que ningú se n´adonaradel que havia fet. Una vegada més el mateix de sempre, uns quants arrepleguen el cos, altre agafa la pistola i la guarda junt añs objectes personals del jove, mentre, es tapa al mort amb una manta i el nuguen per tal de soterrar-lo. Un home qualsevol, amb una Biblia a la mà, fa de rector, ens plega a tots al voltant d´aquell cos, i amb veu cansada dir DENCANSE EN PAU. Aquí, en mig d´una guerra. Tot seguit el capità fa redactar un suposat escrit del fet, on s´amaga la veritat amb les paraules de rutina, el dia X a l´ora X, va morir en acte de valor i en servei a la seua estimada patria. Totes són iguals, totes amb la mateixa mentida, ningú vol morir per la seua patria, per la seua terra, tots deixen la vida obligats i amb la creència que ací no més val seguir viu, tu abans que l´altre, ni açó ni res pot servir de justificar cap mort, que no tenen justificació ninguna, disfressar la realitat amb una disfressa ja massa usada, i que pels seus forats es veu el que s´intenta amagar, el dolor la pena i la resignació. Tal volta entens ara millor perquè m´adreçe a tu, tu que ets tan lluny, ací ningú creu ja ni en ell mateix, ningú es conscient de qui és, on és i que fa, per aíxó mentre encara et recorde sabré quina és la meua identitat, i perque estic malvivint ací. L´oratge ha escampat, mal asumbte diuen els veterans, mentre ja comencen a secar els fusells i preparen la munició. En veure com fan aixó, el fred, corre per tot el meu cos, no puc creure com eixa gent, es pot preocupar més del seu fusell que d´ells mateixos, miren l´horitzó amb ulls de desil.lusió, aleshores, entenc el que han volgut dir, quan el temps que tant molest era ha escampat, aleshores entenc que el fusell es l´única esperança de vida per qualsevol soldat. Ja fa una setmana que la pluja i el fred, han conviscut entre nosaltres, durant tot aquest temps, l´enemic z penes si s´ha deixat vore el pel, unes rafages de metralla, alguna granada, tot per fer vore que encara era allí, i és que, eels encara que enemics són com tots nosaltres. Gent que té fred, calor, éssers estimats en algún llòc, sense tenir clar que fan aquí, disposats a disparar a tot aquell que es fique davant del seu camí, buscant sobreviure per damunt de tot, deixant a un costat les seues creències, la seua identitat humana. D´èssers racionals hem passat a un estat en el que ni els mateixos animals són capaços d´arribar conscient-ment. Com puc sentir odi cap algú que mai no he conegut, que no m´ha fet cap mal ?. Sols per tindre un fusell a les mans i una falsa raó per matar, és ell o tu, així de sencill i cruel. Esdevenim en assassins i així i tot el que puga tornar a casa, serà rebut com un heroï, li donaran medalles, honors i el que faça falta, tot per intentar llevar de la seua concència els crims que ha comés i les vides que ha llevat, i ningú li dirà quan vaja pel carrer, que és un assassí. Es difícil dormir així pr les nits, quan et despertes i veus davant teu a un xic que apenes pot portar el fusell, amb els ulls plorosos demanant pietat i compasió, i e sobte un tros de metall el travessa i acava tot per a ell, però tu continues ací veien una vegada i altra el mateix, impotent per a dir prou, impotent per aturar aquesta màquina de la mort que es la guerra. Les primeres explosions es fan sentir, tinc por, molta por i no ho amague. El silenci s´ha trencat, el fred s´ha esdevingut calor, i la humitat suor. Al meu costat uns disparen cegats per la por, disparen per tot arreu, sense saber quin és el seu blanc, tal vegada és el panic qui prem el gatell, i no la ment. Altres engenollats en el sòl intenten amb oracions trobar en el cel la salvació, sense podre disparar el fusell demanen a Déu que els lliure d´eixe mal pas. De sobte han parat els trets, ja no hi han explosions, ja no plora ningú. Algú asoma el cap per damunt del mur que forma la trinxera per veure el que fa l´enemic. Perquè no disparen ?, i les seues bombes, pequè no esclaten, perquè allargen més aquesta angunia?. Nerviosos, amb els ulls oberts, buscavem per tot arreu algún senyal de l´enemic. Aquest, després d´uns deu minuts d´intens foc, havia desaparegut sense deixar cap rastre, com si la terra se´ls haguera engolit. Tots estem alterats, amb el nervi a la pell, intentant comprendre el que està passant. Uns solten el fusell com si cremara i es seuen sobre la terra humida, respiren profundament, posen el cap entre les cames i esclaten a plors, plors per la por al nostre enemic que es dedica només a jugar amb nosaltres. Ningú compren el que fan, apenes som un petit batalló fora del seu terme programat, els nostres reforços no poden aplegar encara fins ací, no tenim res a fer, i malgrat tot ells sols es dediquen a jugar, atacs curts, sense cap altre objetiu que el fer que la por s´apodere de tots. Fa menys de cinc dies vam fer senyals per firmar la nostra rendició en veure que no teniem res a fer, ells no volen saber res, saben que ens tenen on volen i una rendició seria una victoria per a nosaltres. Tal vegada ells siguen com nosaltres, perquè no?, no ens em vist no sabem quants són, quines armes tenen, tan sols eixes granades que deixen caure de volta en volta. Però ningú vol arriscar-se per comprovar-ho, mentre estigam ací vius hi ha una petita posibilitat que els nostres arriben amb el material i els homes suficients per traure´ns d´aquí. Unes palmadetes a l´esquena per intentar que els nervis desapareguen, però ningú diu res ni una paraula de consol que puga animar els demés, tots tenim la por al cap. Entre tant, sembla que podré pasar un altre dia ací al teu costat, tornar on ho havíem deixat, si l´enemic ho permet. Quantes voltes ha pegat la meua vida en tan poc de temps, tot ha segut tan ràpit que no he pogut asimilar tot el que m´ha passat. Sols me n´adone d´aquell temps que he perdut, d´eixes coses que he deixat a l´aire abans d´aplegar ací. Totes eixes coses que tu sempre has buscat per mi, que m´has donat sense rebre cap cosa a canvi, sempre al meu costat, i quan les coses no m´anaven bé, era quan més podia comptar amb tu, sempre tenia eixe muscle on plorar, i el concell sincer d´algú que estima de veritat. Ara em dona vergonya tenir que adonar-me´n, haver de viure tot açó, per saber que és el que tenia, el que tinc i el que sempre tindre. Mai no ho he valorat, pensat que lo normal era tindre´t, i encara que tard, et demane perfó per ser egoísta i sec amb tu, de no haver correspost amb el mateix que tu m´has donat, amb tot el que et mereixes i més. La veritat, es que semble eixe creient que davant l´adversitat implora desconsolat al se Déu per tal de rebre ajuda, sols que tu ets real, no eres eixa imatge borrosa sense definir, i passe el que passe sempre creure en tu, perque ets l´únic que em queda, l´última persona en qui poder confiar-li els meus pensaments els meus últims sentiments, tota la meua vida. El dia va allunyant-se i torna de nou la nit. Aquesta és una nit diferent, la lluna brilla amb força, com si volgués dir-nos que esta allí per donar-nos eixa llum que tots busquem, una vegada més torne a saludar les estrelles, una vegada més podré parlar amb elles, amb els teus ulls que huí més que mai brillen amb una llum especial. Dessitge cridar el teu nom en veu forta, per que tot el món et conega èr a que eixes estrelles que cada nit des de que vaig arribar ací han parlat amb mi, sapiguen el teu nom i puguen transmetre´tel que els dic encara que sigues molt lluny. Si algún dia et trobes sola i dessitges parlar amb algú no tingues por i fes-ho amb elles, sempre hi seràn amb tu. Envoltat per la seua llum, confie a ella esta nit el meu somni, esperant que demà quan torne a despertar tot siga diferent, encara que ho fora en un llòc distint. Es una nit massa tranquil.la per morir, diu un company mentre es tapa el cap amb el casc i amb un somriure als llavis tanca els ulls. Aquesta nit no he pogut dormir, un somni fred m´ha fet vore el final, un mal somni dins d´un altre. Assustat m´he despertat tremolospel que havia vist. La mort disfressada d´un ocell estrany, planejava atenta amb eixa mirada fosca i fonda, esperant emportar-se una nova víctima de la por. No vaig poder evitar mirar-li als ulls, al temps que ella em va mirar, eixa foscor recorregué tot el meu cos de dalt a baix notant la seua cremor. Sense saber com, vaig començar a fugir, vaig correr tant com podia amb totes les meus forces, però no em menejava, en canvi ella cada vegada estava més prop. Les meues botes es quedaren clavades al fang sese podre treure-les. En veure que no podia fer res, vaig intentar traureme-la del meu somni, pero ja era massa tard, ara era ella qui manava d´aquest mal somni, jo estava subjecte a la seua malefica foeça, ja no em pertenyia ni la vida ni el somni. Vaig sentir una riallada que em va gelar la sang. Em va agafar amb les seues garres clavant-me les afilades urpes. Podia sentir com la meua carn es desgarrava lentament, mentre ella alçava el vol. Va muntar fins el més alt del cel, durant una estona va estar planejant, vaig veure baix meu un món que mai no havia conegut, era brillant i transparent, com l´aigu d´un manantial, vistós i atractiu com un oasi en mig del desert. Però es va esdevenir en una imatge fosca, i tot seguit en una bola en flames. CAMINANDO EN SOLEDAD (NARRATIVA)Aturdido por los sueños que cada noche me atormenta, me levanto sonámbulo con el alba, con el increpante sonido del despertador, que cada día me recuerda que formo parte de una inmensa monotonía. Vestido de cualquier forma, sin importarme el día en el que me encuentro pues todos son lunes, salgo a la calle. Camino por la acera, en contra dirección de todo el mundo. La gente pasa por mi lado notando sus pisadas, mirando esos ojos perdidos. A nadie parece importarle mi presencia, nadie cambia su mirada hacia la mía. Camino solo rodeado de la multitud, ni un solo perdón al contactar nuestro hombros violentamente. Es triste sentir que entre tanta gente puedes encontrarte solo, pensando que tal vez el camino elegido es equivocado, que tu dirección no es la correcta, que no encajas en esta acera, donde la gente siempre va en sentido contrario. En medio del silencio, oigo una voz que me llama, detengo mis pasos y vuelvo la cabeza hacia el otro lado de la calle. Enfrente alguien me llama, me sonríe, me mira, me invita a cambiar de lado extendiendo su mano, pero sin detenerse un momento, siguiendo su camino, hasta doblar la esquina. Otro día mas, otro lunes que no llega, otras caras que jamas recordare. Miro la infinita avenida que se pierde en el horizonte, inmensos edificios, letreros luminosos que rompen el monótono gris que viste la gente, ruido de coches que no cesa, y ningún semáforo, ni un solo paso de cebra por el que poder cambiar a la acera contraria. Así transcurre mi vida, una inmensa avenida repleta de gente desconocida, de escaparates vacíos o inaccesibles, de letreros luminosos que intentan atraer mi atención, baldosas llenas de huellas de otros que como yo pisaban a diario intentando salir de este anonimato, intentando ver que en los demás tenia cabida su existencia, porque es triste vivir para uno mismo sin que nadie sienta necesidad de tenerte a su lado de poder contar contigo así sea por unos segundos. Cambiaré pues de lado, buscare por donde acceder a la otra acera aunque en ello me vaya la vida, y buscare aquella mano tendida, aquella sonrisa, aquella mirada, pues vale todo esfuerzo posible por poder estar al lado de alguien que en verdad quiere mi compañía. La gente va y viene, las personas aparecen en nuestras vidas y desaparecen con el paso del tiempo, menos tú, a cada instante en cada silencio escucho tu risa, siempre con tu mano extendida por más que mil esquinas dobles, porque te pierdes en este espacio y permaneces en mi vida. Quien eres?, quien soy para ti?, que nos depara este incierto destino?, porque caminamos en direcciones distintas y siempre terminamos encontrándonos en el mismo punto, como si no nos hubiésemos movido ninguno de los dos?. Buscaba amplias aceras donde no tropezar con nadie, por las que caminar sin tener que ceder el paso sin tener que detener mis pasos detrás de nadie cuyos pasos son mas cortos son mas lentos que los míos. Aceras repletas de escaparates con grandes letreros ofreciendo una inexistente vida. Ahora busco callejones repletos de gente, donde tropezar con alguien y poder pedirle perdón, o escuchar un “gracias”, al ceder el paso, sentir que alguien te da la mano y camina junto a ti, poder experimentar la sensación de no caminar solo, el tener al lado alguien que pisa las mismas baldosas que yo. No buscar porqués del pasado, dejarlos atrás sin olvidarlos por si vuelven a aparecer y ver que todo lo hecho sus motivos y caminos tenía y que ahora hay otros por los que seguir caminando, buscar aquellos que siempre han estado a mi lado así creía haberlos perdido de vista alguna vez. QUERIDA... (NARRATIVA)El enemigo ha desaparecido, de nada ha servido el esfuerzo de mis hombres. Ahora, enfrente nuestro solo hay cuerpos sin vida de nuestros compañeros, enterrados por el barro mutilados por las bombas. Mientras se dedican a recoger las chapas de identificación de los soldados muertos, voy observando este dantesco escenario. Un poco más alejado, escondido entre unos sacos de tierra, hay un soldado de pie. Un reflejo, me hace ver como si el cuerpo se moviese. Corro hacia él con la esperanza de que todavía este vivo. Por desgracia su suerte ha sido como la del resto, el agujero de una bala atraviesa su pecho. Es extraño, tiene los ojos abiertos y una leve sonrisa en sus labios, como si hubiese muerto feliz. En su mano izquierda, sujeta un papel. Suavemente se lo quito de la mano y lo guardo en el bolsillo izquierdo de mi casaca. Con los dedos cierro los ojos de aquel joven soldado que no parecía haber visto lo que venía enfrente. Hemos cumplido con nuestro deber. Ya están los cuerpos envueltos en viejas mantas y ha sido puestos en modestas cajas de madera para llevarlos de vuelta a casa. El resto del trabajo es cosa de los helicópteros que se encargarán del traslado. Tumbado en el lateral del cuartel y acompañado por la música de un viejo gramófono empiezo a leer esa carta, que mal escrito con sangre tenía el nombre de una mujer. Estoy tan confundido como mojado, mis pensamientos se cruzan con imágenes del pasado y hago todo lo posible para ver algún futuro. Un futuro escondido tras esta pared de barro de la que poco a poco a medida que pasa el tiempo me da la extraña sensación que voy a formar parte, un futuro que está en cada una de las balas, en el cruel silbido del mortero, en cada una de las estremecedoras explosiones que cada minuto te recuerdan que esa puede ser la última que llegues a escuchar. Nada ha sido agradable desde que llegue aquí, en este lugar todos somos enemigos, enemigos de uno mismo. Mentes en blanco, bocas cerradas, todos intentando olvidar donde están, dejando pasar el tiempo, viendo como muy lentamente pasa un segundo, dos y así sucesivamente, hasta que la manecilla da la vuelta y vuelve a comenzar. Ni un solo movimiento, inmóviles como marionetas a las que cortaron los hilos, sin esa mano que empuje nuestras extremidades, calados hasta los huesos por la fría lluvia que no cesa de caer, sin que el pobre calor de las hogueras sea suficiente para hacer sentir alguna sensación a estos cuerpos incapaces de sentir ni el frío ni el calor. Y yo, al igual que todos, incapaz de encontrar cobijo a mi alrededor, intento escribir cualquier cosa que me ayude a recordar aquello que hace algún tiempo me hizo sentir que estaba vivo. Recuerdos perdidos en el tiempo, de los que me cuesta separar la realidad de la imaginación, como un sueño agradable que me hace olvidar que estoy aquí. Tenía un presente, un pasado y un futuro, hasta que llegue aquí, ahora el tiempo se ha parado y el pasado se ha disipado y el futuro se aleja cada vez más. Ayer, como casi todos los días encontramos un compañero más enterrado bajo el barro, rígido y sin expresión en la cara, abrazando una pequeña fotografía casi desecha por el agua, apretada con fuerza contra su pecho y la que nadie se atrevió a coger. Que absurdo es dejar la vida aquí, muchos ya han muerto otros tantos morirán por el absurdo ideal del poder, por la más cruel de las acciones que el hombre puede llegar a realizar la Guerra. Es entonces cuando veo todo lo que me rodea, cuando levanto la mirada al cielo y no veo luz alguna, todo está cubierto por las nubes, todo tan oscuro como nuestra propia existencia. ¿Dónde estás Tú ahora?, no eres capaz de ver cuanto te necesitamos, ¿no te das cuenta de lo que está ocurriendo, o es que ya no te acuerdas que somos hijos tuyos?. Tal vez también Tú te has quedado quieto al ver todo aquello que está destruyendo esa imperfecta creación a la que un día le diste vida sin poder imaginar de que forma iba a ser capaz de quitarla. ¿Porque nos abandonas cuando más te necesitamos?. Deseando que todo termine pronto, despertamos por las mañanas. Cuerpos cansados y mojados levantándose de un colchón de barro, dispuestos a sufrir un día más, y allí tirado en el lodo hay un cuerpo que todavía no ha despertado. El agua corre bajo su mal colocado casco como si de un manantial se tratara, luego esa misma agua clara y cristalina emerge por el cuello rojiza y espesa, cae gota a gota encima de un pequeño y grueso libro mal enrollado con trozos de su camisa mojada. El libro tenía un agujero en el centro, otro que ha elegido el camino más fácil, corto y cruel para salir de aquí. Entiendes porque te necesito, porque te escribo, ahora eres tú lo único por lo que merece seguir viviendo, sabiendo lo lejos que estás y que nuestro amor jamás desaparecerá a pesar de estar viviendo todo este odio que me rodea. Tú eres el aliento y el aire que necesito. Cuando miro al cielo, entre algún claro, veo dos estrellas, y en ellas tus ojos, se que me miran y están pendientes de mí, les describo cada parte de tu ser para que cada noche al salir te puedan encontrar, les cuento como has estado toda tu vida a mi lado, y les pregunto como estás, si algún día volveré a estar junto a ti, si esto terminara pronto para poder volver a casa y encontrar el calor de los seres queridos si ellas pueden cambiar el destino que en cada uno de sus destellos parece tenemos escrito. Esta noche no he podido dormir, en sueño frío me anunció lo cerca que esta mi fin. He visto la muerte como un ave extraña, sin vida en sus ojos, planeaba en silencio sobre nosotros. No pude evitar mirarle a los ojos, cuanta oscuridad, su mirada recorrió todo mi cuerpo de arriba a bajo y notaba como me quemaba. Sin saber como escapar, intente correr tan rápido como podía, pero por más que lo deseaba no me movía y ella se acercaba cada vez más lenta y silenciosamente. Intente sacar con todas mis fuerzas los pies de las botas clavadas en el barro pero todo era inútil. Viendo que nada podía hacer intente despertar y terminar con esta pesadilla, pero ya era demasiado tarde, se había adueñado de mis sueños hasta mi propia vida ya le pertenecía. Escuche una carcajada y noté como clavaba sus afiladas garras, como mi carne se desgarraba al levantarme del suelo. Subimos hasta lo más alto, planeamos durante un momento y vi ese mundo que nunca antes había visto brillante y transparente como un oasis en medio del árido desierto, ¿el lugar perfecto para morir?. Entonces me soltó y caí al vacío, y pude ver como se acercaba veloz el final, mientras oía como ella todavía reía. Al despertar asustado miro sus caras para ver si todavía seguimos vivios, todos parecen haber tenido la misma pesadilla esta noche. Alzó la mirada al cielo y entre los claros de las nubes, asoman unos rallos de luz, volvemos a ver el sol después seis días aquí. Todo está quieto y en silencio. Algunos con la cabeza entre las piernas lloran desconsolados, otros arrodillados rezan al cielo, pero nadie dice nada, nadie es capaz de consolar a los demás. Nerviosos con los ojos bien abiertos buscamos alguna señal del enemigo y este no se deja ver. No hay nada ni nadie tras esta pequeña trinchera, sin apenas munición ni alimentos a merced de nuestros verdugos esperando que lance la ofensiva final. Un agudo silbido rompe irrumpe en el silencio, era la señal que tanto tememos, tras este un estallido. Las explosiones se acercan hacia nosotros, tengo miedo mucho miedo, el frío se ha vuelto calor y la humedad amargo sudor. A mi lado unos disparan cegados por el miedo hacia todas direcciones sin saber donde está situado el blanco, es el pánico quien aprieta los gatillos de armas sin munición. He lanzado lejos de mi ese frío acero, incapaz de disparar contra alguien que nunca he visto y contra el que nada creo tener, las ordenes de un superior no pueden hacer sentir odio por alguien que al igual que yo, ha sido obligado a venir aquí, alguien que como yo ha sido alejado de su casa lejos de sus seres queridos, prefiero morir a vivir como asesino. Lentamente como las hojas en otoño van cayendo muertos mis compañeros, llenando esta pequeña trinchera que sin embargo tan gran tumba me parece. Me he quedado quieto, un objeto veloz silba cortando el viento, se que viene hacia mí y nada quiero hacer, mi mente está bloqueada y mis piernas no dejan que me mueva. Todo a mí alrededor se ha detenido, ya no se oyen disparos, los soldados muertos han desaparecido. Una intensa luz blanca envuelve todo mi ser, grito y nadie me escucha, nadie responde en mi ayuda. Las manecillas del reloj marcan el medio día, el sudor se ha secado, y mi cuerpo se ha vuelto frío. ¿Qué sensaciones tan extrañas estoy sintiendo?. Ahora recuerdo haberlas tenido, anoche mientras dormía las pude sentir por primera vez, pero a ella no la logro ver surcando el cielo, ¿donde se ha escondido?, tampoco oigo su carcajada, ni el movimiento sus alas. Siento que camino solo por este túnel donde todo es luz a mí alrededor, tal vez no era tal como lo había soñado. Noto como algo va desgarrando esta gruesa chaqueta, siento como quema por un instante mi fría piel, como penetra parte de mi cuerpo y se aloja dentro de mí. El dolor es muy fuerte y sin embargo no puedo llorar, no consigo gritar, extiendo mi mano y no encuentro a nadie a mi lado al que poderme agarrar, ¿ nadie ve que me estoy muriendo?, ¿ dónde están los demás?, y tú, ¿donde estás tú?, no me dejes aquí, solo ante esos oscuros ojos porque pronto me alejara definitivamente de ti. Así, agárrame fuerte, envuélveme con fuerza con tus brazos y haz que de nuevo me sienta protegido, que desaparezca este absurdo miedo. Puedo oler el pelo recién lavado, el azahar que tu ropa desprende, la lavanda que tu piel cubre, ves ahora ya estoy mejor, el dolor se ha desvanecido, y después de tanto desearlo de nuevo te tengo a mi lado, los dos juntos como siempre debimos estar, ahora ni nada ni nadie nos volverá a separar. Te veo más joven, más hermosa, ¿ qué has hecho durante este tiempo que he estado ausente?, quiero que me lo cuentes todo, o mejor cántame una canción, susúrrame esas melodías al oído, cuéntame bajito los secretos que compartías cuando sólo era un niño, bésame en la mejilla como antes lo hacías mama. AZDABE (VALENCIA)Clares aigües murmuren golpejant les roques cants d´amor, música suau la del senyorial Menestral. Transparent y càlida nit, mostra la bellessa de la blanca llum amb la que la mare lluna cubreix tot el que ens envolta. Aus de la nit que volen amb llibertat, perseguint a la seua parella, compartint el cel entre els dos y allí la meva amada la estrella amgada deixa caure aquesta nit una llàgrima que em banya la cara, plora el cel pel terra com l´home per la seua estimada. Una nit com aquesta corría per entre les flors d´un inmens jardí, no era reial tanta bellessa, marxitaba fins la flor més preciosa. Els seus negres i oscurs ulls univers de llum miraven apenats el pas d´una estrella fugaz, un parpadeig i desaparegué el la inmensitat de l´espai. Rapit com el vent corregué el meu cavall. M´ha sorprés sentat en aquesta roca, la llum de un nou día, he pasat la nit mirant les estrelles amb la seva companyía. Ací, en lo alt d´aquesta muntanya mirava el meu senyor les meravelles d´aquesta vall celestial. Nombrossos naiximents d´aigua, dibuixavn transparents camins entre les muntanyes enverides pels vells pins, perfums que ningún ser humà mai no ha pogut imitar, romer, timo, aromes que Deu ens va donar. Cada nit mirava d´ací aquell poblat musulmà, on enrrere dels murs del gran palau palpitava el cor que el va cautivar. Noble entre els nobles, sang guerrera banyava les seves bondadoses venes. Mai en mil i una batalla havía derramat una gota de sang més de la que fora menester, respeta per l´enemic, admirat pels que lluitaven al seu costat, feia servir l´espassa per engrandir el nom de Deu. El seu nom era cantat en tota Castella, al rene d´Argó i temut a les muralles de Granada. Us dec narrar doncs la història del meu noble senyor, i la conquesta d´un cor. La cort es va vestir de gala per tributar omenatge a aquell jove capità, mal somni de l´ejercit musulmà. Tots dos plegats el regne d´Aragó i Castilla en tant asenyalat día. Les mijors espasses, els millor cavallers, arques i llancers dels dos regnes, lluitaven en un convat singular, el premit, escollir una de les dames que sentada al costa del seu pare, esperava impacient la mà d´un fort cavaller que la traguera a ballar. Ulls clars enverdits pel sol, el cabell oscur i llarc, es confundía amb el negre de la capa, calces cusides amb or i al pit una gran torre, escut de la seva descendencia, bordat amb fil de plata. El matí va transcorre entre jocs malabars, tornejos, i els cants dels trovadors. Cada cavaller agafat del braç per una bonica dama entraven a la catedral, l´altar era un bosc de flors i colors als seu peu cuatre trons separats per ún principal. No cavía ningú més al recinte sagrat, fins el carres eren plens de gent per veure al seu heroï. El murmull de la gent ha parat, tuthom en peu. Apareixen dos flares portant llàmpares d´incens, seguint l´estela del fum el bisbe acompanyat pels represenants reials. Han acabat els ressos. Del primer banc de l´esglesia s´alça amb el cap acaxat el meu senyor, tuthom es quedà engenollat. Amb la biblia en la mà fa jurament de lleialtat a les dues corones i a Deu. Deprés amb aigua sagrada es beneit. Una espassa en cada muscle, una de cada rei, una corona d´espines al cap, unes paraules i ja es nombrat cavaller de Deu. |
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